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miércoles, 2 de mayo de 2018

Así se creó el Rastrojero, un emblema de la industria automotriz argentina

Carlos Manzoni (La Nación) - Sus autopartes eran fabricadas con la precisión de los materiales para aviones, e incluso una partida incluyó material aeronáutico, pero el día que se presentó en sociedad no contaba con sus vidrios parabrisas: todo eso, y mucho más, le pasó al Rastrojero, un vehículo emblemático para los argentinos, que hoy cumple 66 años. Fabricado desde 1952 hasta 1979, su nombre fue elegido con la misma simpleza que tenía su diseño, ya que se lo bautizó así porque estaba "preparado para andar en los rastrojos".
Fue hijo de la misma fábrica de la que salieron el auto Justicialista y el avión Pulqui. Se trataba de IAME (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado), creada en 1927 bajo el nombre de Fábrica Militar de Aviones y a la que Juan Perón rebautizó al querer producir autos en la Argentina. "General, si usted me permite, yo le voy a fabricar automóviles en su país", le dijo el brigadier Juan Ignacio San Martín, director del IAME en ese momento, ante la desesperación de Perón por la negativa de las automotrices internacionales de instalarse aquí.
La empresa que produjo al Rastrojero cambió de nombre dos veces: en 1955 pasó a llamarse Dirección Nacional de Fabricaciones e Investigaciones Aeronáuticas (Dinfia) y en 1967 se le volvió a cambiar la denominación para bautizarla como Industrias Mecánicas del Estado (IME).
El origen de este vehículo surge de una compra fallida. Resulta que, durante la época de Perón, la idea era mecanizar al agro. En 1950, el Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (IAPI) importó de los Estados Unidos 2500 tractores Empire, rezago de la Segunda Guerra Mundial. Como los tractores estaban diseñados para el acarreo de armamento y no para tareas agrícolas, produjeron numerosos accidentes que llevaron al gobierno a retirarlos de circulación ¿Qué hacer entonces con los motores de esos 2500 tractores inútiles?
Fue ahí cuando surgió la idea de Raúl Salvador Gómez, un chaqueño que pasó a la historia como el ingeniero aeronáutico que en solo 87 días diseñó el Rastrojero. Los técnicos reutilizaron piezas centrales del tractor Empire, como el motor a nafta, el embrague, la caja de velocidades y la columna de dirección. El resto del vehículo fue diseñado por el equipo técnico de Gómez. "Empezó como un plan B, para salvar una mala inversión hecha en tractores, porque todas las fichas estaban puestas en el Justicialista", cuenta Facundo Picabea, investigador del Conicet y doctor en Ciencias Sociales.
Aviso de Rastrojero publicado en noviembre de 1954
La idea era presentarlo el Día del Trabajador . Por eso se empezó una carrera en la que pasó de todo: como no tenían matricería ni instrumentos de medición y control, debían traer todo de los hangares de los aviones. Solo cinco personas formaban el equipo. Eran ingenieros aeronáuticos y dormían cuatro horas por día en el mismo taller donde trabajaban. Así y todo, cumplieron los deseos de Perón y llegaron a tiempo, pero hubo un detalle: el primer Rastrojero presentado al público no tenía los vidrios en sus parabrisas. "Nadie lo va a notar desde lejos", dijeron.

Se trata de uno de los primeros vehículos que se hizo en el mundo fuera de los Estados Unidos y Europa. Para 1953 empiezan a salir los primeros Rastrojeros en serie. Ese año se hicieron 1080; en 1954, 2081 (ya 800 con motor Diesel) y en 1955, 3337 (ya todos Diesel). Todo lo que se hacía se vendía por concesionarios mitad públicos y mitad privados, mediante un sistema de créditos accesibles. En los 60 las ventas rondaron las 3000 y 4000 unidades anuales, pero la explosión llegó en 1975, cuando se vendieron 12.021.
Se vendía tanto que la idea fue seguir produciéndolo, pero era un vehículo que tenía una estética que no era de lo más moderna. Aunque contaba con otras ventajas: en la década del 50 el consumo de una camioneta Ford era de un litro cada 7 kilómetros, mientras que el Rastrojero gastaba un litro cada 15 kilómetros (y llevaba gasoil, que costaba un quinto de lo que valía la nafta).
Su precio también era "gasolero". Según la revista "Automotores argentinos", en 1961 el Rastrojero D4M Diesel costaba $296.180 moneda nacional, mientras que una Ford F100 valía 427.100 pesos moneda nacional. Además de transformarse en un emblema de la industria nacional, fue un utilitario rústico y eficiente para el transporte de hasta una tonelada, apto para el desplazamiento sobre tierra y barro y regular desempeño sobre pavimento.
Rastrojero Caburé
La idea era modernizarlo, pero entre ese plan y la realidad pasaron casi 10 años. En los 60 empiezan a diseñar otro vehículo, que en principio se iba a llamar Pick Up P63 Caburé (un pájaro del Chaco), pero el posicionamiento de la marca Rastrojero era tan fuerte que lo dejan con ese nombre. El nuevo modelo recién ve la luz en 1966 bajo el nombre de Rastrojero Caburé. Ya para ese entonces había automotrices extranjeras que fabricaban en el país (como Ford y Chevrolet), por lo que el vehículo tenía que ser competitivo.
"Muchos pensaron que esto era una improvisación, pero llevó dos años de ensayos técnicos. Fueron casi 100.000 kilómetros de ensayos", dijo en su momento Félix Sanguinetti, jefe de la planta en la que se fabricó el modelo. Exactamente sale como "Rastrojero Diesel P66", con caja común y con caja cerrada. Tenía otro motor, otro chasis y otra carrocería.
Rastrojero ConoSur
A fines de los 60 y principios de los 70 se lanza el Rastrojero Cono Sur, solo para taxi. Ya algunos modelos tenían caja metálica (como el P 68). En 1971, salió el Camión Frontal Liviano, que tenía la caja como la del tradicional, pero la punta como un camión. "Le decían Frontalito y tenía el mismo chasis que un Rastrojero. Con ese mismo frontal sacaron una versión cerrada y otra con ventanas en la caja. También lanzaron una versión Rural y uno cuatro puertas", señala Picabea, quien además es autor del libro "Autonomía Tecnológica y Desarrollo Nacional. Historia del Diseño y Producción del Rastrojero y la moto Puma".
Pero esta historia no tuvo un final feliz. Luego de haber vendido 136.416 unidades en sus casi tres décadas de vida, el 24 de julio de 1980 la aventura llegó a su fin. Ese día se cerró la empresa que lo fabricaba debido a una intervención en la que se decidió liquidarla. "Se argumentó que ya había cumplido su ciclo y que el Estado no debía continuar fabricando automóviles. Seguía siendo rentable, porque se vendía todo lo que fabricaba y, de hecho, durante muchos años alimentó con recursos a la fábrica de aviones", comenta Picabea.
La liquidación no le salió gratis al Estado, porque había muchos compromisos contraídos. Uno de ellos, por ejemplo, fue el firmado en 1976 con Peugeot para diseñar una línea del "nuevo Rastrojero". Eso nunca vio la luz y, al concluir las operaciones se le debió pagar una millonada a la automotriz francesa por todo lo que había desarrollado en vano. "Se gastó una fortuna para cerrar esa planta, y la pagó íntegramente el Estado -cuenta Picabea-. La fábrica la querían cerrar desde 1955, pero siempre mandaban a un ingeniero al que le daba lástima bajarle la cortina a semejante monstruo de la industria nacional. Un día enviaron a un contador que sólo miraba los números y la cerró sin vueltas".

martes, 24 de abril de 2018

¿Por qué no vuelvo a C5N?

(Facebook Roberto Navarro) - Hace pocos días en una investigación de Juan Amorín mostramos los mails del gobierno de Gerardo Morales que prueban el armado de una licitación trucha en la que se robaron 5 millones de pesos.
Al otro día fue la noticia política más buscada en Google. El martes la justicia allanó el gobierno jujeño.
Mandamos esas pruebas a todos los medios. A excepción de Santiago Cuneo en Crónica HD, ningún canal de televisión los mostró. Tampoco C5N.
Este domingo mostramos las pruebas de que la misma empresa realizó una estafa idéntica con el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. La televisión volvió a ignorar el tema.
Desde la vuelta a la democracia todos los gobiernos tuvieron hechos de corrupción. Este es el primer gobierno con corrupción estructural: transfiere recursos de la clase trabajadora al capital todos los días.
En los medios tradicionales no se pueden mostrar hechos de corrupción de Vidal, Larreta, Gerardo Morales y de otros gobernadores e intendentes de Cambiemos, para no perder la pauta.
Es un hecho. Simplemente, no pueden hacerlo. Es el chantaje de Cambiemos.
Tampoco se puede denunciar a Carrió o Lorenzetti, por miedo a que metan presos a los dueños de los medios críticos, perseguidos por la justicia.
Yo quiero seguir investigando sin limitaciones.
En noviembre de 2015, a la semana del triunfo de Macri, C5N me despidió. Estuve una semana sin trabajo. Salió en todos los medios.
Luego volví y en dos años realicé investigaciones que derivaron en 22 imputaciones al gobierno de Cambiemos.
En setiembre de 2017, a poco del nuevo triunfo de Cambiemos, C5N me volvió a despedir.
Ahora me ofrecen volver.
En el contexto actual el camino que recorre C5N es muy valorable.
La actitud de los dueños de mantener una línea crítica es valiente. El trabajo de los periodistas Gustavo Sylvestre, los queridos Iván Schargrodsky y Darío Ganio, que se formaron al lado mío, y tantos otros es encomiable. La actitud de los trabajadores, que se mantiene aún cobrando en cuotas y sin sus aportes al día, es impactante.
Son un soplo de aire fresco, un alivio, y nos salvan de la locura.
Pero es necesario avanzar en la creación de medios sustentables financiados directamente por el publico, que puedan investigar y mostrar a diario la corrupción del “Plan de negocios de Cambiemos”.
He tenido tres reuniones con Fabián de Sousa en la que hablamos de la posibilidad de volver a trabajar juntos. No es posible un acuerdo.
Estar censurado no refiere solo a estar en TV o no estar; tiene que ver con las cosas que es posible o no es posible decir y mostrar en la TV.
En la Argentina de Macri están censurados los que fueron despedidos, pero también los que están en el aire, porque no pueden revelar todo lo que saben.
Lo que hacen mis compañeros en C5N es muy importante, pero es necesario que, además, haya otro espacio en el que decir lo que ellos no pueden porque el sistema no se los permite.
Hoy elijo seguir trabajando con total libertad en El Destape a trabajar en televisión y no poder denunciar a Vidal, Larreta, Morales, Carrió, y otros intocables para los medios tradicionales.
Resigno la posibilidad de volver a la TV mientras no pueda investigar a todos los estamentos de un poder corrupto que empobrece al pueblo.
La información veraz es la materia prima fundamental de la democracia.
Hemos iniciado un camino que es el de crear el primer medio de los trabajadores, financiado por los trabajadores.
Sin los compromisos políticos ni empresariales que se generan en los medios tradicionales financiados por el estado y las empresas, con los ingresos de nuestro público que se suscribe, iniciamos un camino editorial inédito en Argentina: respondemos al pueblo que es socio del proyecto y no a los poderosos.
Hoy el 70 % de nuestros ingresos resulta de las suscripciones.
Publicamos más de 70 notas diarias en el portal.
Tenemos un noticiero diario a las 19 hs.
Tenemos El Destape TV los domingos a las 21 hs.
Comenzamos en abril con documentales.
Y el primero de agosto lanzamos El Destape Radio.
En esos medios pueden encontrarme.
Mientras haya censura en los medios tradicionales, seguiré trabajando solo en El Destape.

lunes, 5 de marzo de 2018

Naomi Klein: “Oponerse a los planes del capitalismo del desastre nunca ha sido suficiente, necesitamos una contranarrativa que explique el plan alternativo de la gente”

Naomi Klein es una reconocida periodista, autora y activista en temas relacionados al capitalismo, el cambio climático y los movimientos altermundistas. Klein estuvo en el país invitada por el colectivo Profesorxs Autoconvocadxs en Resistencia Solidaria (PAReS) para visibilizar los problemas del capitalismo del desastre y las alternativas para una transformación justa y ecológica de este archipiélago tras el paso del huracán María. Esta entrevista ocurrió en el Bo. Mariana de Humacao, al final de un encuentro de organizaciones en resistencia que luchan por otro país posible y necesario.

PAReS: ¿Qué te parece lo que está ocurriendo en Puerto Rico en cuanto a la organización de la resistencia al capitalismo del desastre?
Naomi Klein: Es fantástico estar aquí en una reunión de organizaciones donde las personas están uniéndose y acercándose para generar una visión compartida. Me parece que la Federación de Maestros está lista para esta lucha. Mientras que otras organizaciones están muy agotadas y no representan una oposición fuerte [al capitalismo del desastre]. Entonces pienso que esta es una de esas situaciones en que las personas que tienen la fuerza y la capacidad deben compartirlas y ayudar a los demás a levantarse. Algunas organizaciones estaban muy bien preparadas para este momento, habían hecho sus análisis, tenían soluciones listas y estaban en una mejor posición [para responder], como Casa Pueblo que ya tenía una visión de un mundo libre de esta dependencia extrema, con soberanía energética y alimentaria. Las personas que ya iban en esa dirección se han levantado en este momento de formas extraordinarias. Pero a las personas que piensan de manera centralizada, les toma tiempo adaptarse.

PAReS: En tu experiencia como activista, periodista y escritora, ¿cómo se construye el poder desde la base? ¿cómo se moviliza a las personas eficazmente?
Naomi Klein: En este momento es necesario tener algún tipo de plan y una visión sobre cómo salir de estas múltiples crisis, que se intersectan y superponen, y que afectan a Puerto Rico ahora. Creo que están en una mejor posición de lo que parece. Hace unos meses [el 1 de mayo de 2017], salieron a la calle cerca de 100,00 personas contra la austeridad. Además, estaba la huelga estudiantil. Ese movimiento no ha desaparecido. Es posible movilizar a la gente. Estas movilizaciones ocurrieron por la deuda y la austeridad. Me parece que ahora hay que hacer un análisis coherente de los factores que provocaron la crisis e, igualmente importante, de cuáles son las soluciones reales. En este momento, a la población se le están imponiendo muchas “soluciones” falsas e increíblemente peligrosas. En verdad, es una carrera contra el tiempo. La idea de explotar la crisis, acentuar la desigualdad y la dependencia, imponer más privatización y más austeridad estuvo en pausa por un breve periodo de tiempo, pero ha regresado con más fuerza. De hecho, ocurrió estando yo aquí con el anuncio [de la privatización] de la AEE y el plan fiscal que se estaba develando.
Necesitamos una contra–narrativa que explique el plan alternativo de la gente para responder a este plan brutal que ha emergido. Creo que oponerse a los planes [del capitalismo del desastre] nunca ha sido suficiente. Y cuando el status quo es totalmente inaceptable, como ahora, ninguna lucha que sea exclusivamente defensiva va a lograr una movilización, no porque no tengan la capacidad de organizarse, sino porque no va a inspirar a la gente. El rol de los organizadores y los intelectuales en este momento es ampliar “el menú” de posibilidades. Ahora mismo, solo hay dos opciones falsas: el status quo, que está fallándole a la gente brutalmente, o la promesa, aunque falsa, de que, si se les da a las corporaciones más de lo que piden, las cosas se van a arreglar. Este es un momento de cambio, la gente lo quiere, por tanto, hay que ampliar “el menú” del cambio.

PAReS: Dado que la lógica subyacente al activismo se ha centrado mayormente en el “no”, es decir, la oposición a ciertos proyectos, ¿crees que cambiar la política de izquierda a una política del “sí” requerirá necesariamente un cambio de táctica?
Naomi Klein: Sin duda requiere un compromiso con la política. No sé qué forma tendrá; tal vez tomar un partido político existente; tal vez crear un partido político nuevo; tal vez iniciar una plataforma del pueblo, que incluya un proceso para decidir cuál será su manifestación política. Pero, si queremos cautivar a la gente, necesitamos manifestaciones políticas que reflejen la urgencia de este momento histórico; y eso requiere un compromiso con la política, con P mayúscula, al nivel más alto que podamos llegar. Esto no quiere decir que no nos organicemos en nuestras ciudades y nuestras comunidades. Pero dejar que otros se encarguen de la política es una forma de abdicar en este momento. El trabajo a pequeña escala no va reducir las emisiones significativamente, ni va a combatir la desigualdad; tampoco va a crear una nueva dinámica de poder. Creo que debemos ser más ambiciosos.
Los millennials están mucho más dispuestos a ensuciarse las manos. Son mucho menos puristas que mi generación. Nosotros decíamos: “Cambiemos el mundo sin ocupar el poder”; “No me voy a ensuciar las manos”; “No tenemos líderes”. La gente está viviendo en la contradicción: hay “anarquistas por Bernie Sanders” [risa colectiva]. Lo están haciendo a todos los niveles porque sienten la urgencia y están cansados de no ganar. Es asombroso. En el Reino Unido, muchas organizaciones que se habían mantenido al margen de la política ahora están haciendo campañas. Y hacen falta políticos dispuestos a trabajar con estos movimientos, como Sanders y Corbyn.

PAReS: Recientemente estuviste en Barcelona donde hay una fuerte lucha política en torno a la soberanía nacional, que a menudo se presenta como si se tratara de escoger entre la independencia nacional y el anticapitalismo. ¿Qué piensas de estos debates? 
Naomi Klein: Quebec es una formación colonial que les robó la tierra a los indígenas. Uno de los problemas en donde existen movimientos de soberanía fuertes, es la forma en que éstos pueden borrar las complejidades de las jerarquías al interior de estos territorios; las elites pueden hacerse pasar por oprimidas y borrar sus propias prácticas opresivas. No estoy cuestionando si deben ser soberanos o no. Pero uno de los problemas de los movimientos de liberación que no han tenido éxito en largos periodos de tiempo es que están al servicio de un aplazamiento eterno de atender la dinámica interna y otras amenazas a la soberanía.
Siento mucho respeto por Ada Colau [alcaldesa de Barcelona] y el papel que ha desempeñado en la compleja dinámica al interior de su partido, Barcelona en Comú. Ella está tratando de sostener una discusión sobre las muchas formas de amenaza a la soberanía —la soberanía del agua y la vivienda— y que lograr la soberanía nacional no significa necesariamente que se resolverán estos otros problemas. Debemos ser capaces de discutir las formas de soberanía que hay que reivindicar y no permitir que una sola definición englobe a las demás. Este es un asunto que no puede dejarse para después que se logre la soberanía nacional. En esta etapa de la integración económica global en la que surgen pequeños jugadores económicos, pequeños territorios recién independizados, a menudo se hallan bajo una creciente presión de establecer acuerdos pro corporativistas. En Groenlandia, por ejemplo, hay movimientos por la soberanía indígena que por fin están logrando victorias, pero su vulnerabilidad económica es tal, que la única forma en que pueden adquirir la libertad económica es perforando pozos de petróleo en la capa de hielo que se está derritiendo bajo sus pies. Por eso, si no se lidia con estos problemas, ¿de qué le vale la soberanía a un pueblo ártico cuya supervivencia económica depende de que se vuelvan cómplices de su propia aniquilación cultural?
Muchos han hablado del huracán María como un develar, y pienso que lo que se ha puesto al descubierto es lo que significa no tener soberanía en tantos aspectos de la vida; lo que significa la dependencia alimentaria y energética cuando el sistema sufre una falla significativa. Creo que ahora la mayoría de los puertorriqueños lo sabe porque lo están viviendo, pero tiene que hacerse un diagnóstico adecuado para que el gobernador no pueda decir: “El problema es que necesitamos una compañía que venga de afuera y nos haga el trabajo.”
Cuando estuve en Barcelona en noviembre, poco después del referéndum, la situación era muy intensa. Hubo mucha violencia del estado cuando la gente trató de votar y arrestaron a todo el gabinete. Barcelona en Comú respondió ampliando la definición de soberanía; definió su proyecto político como uno de múltiples soberanías. Está construyendo un mundo donde haya soberanía del agua, soberanía alimentaria y soberanía económica hasta el punto de que cualquier municipalidad pueda ejercer al máximo su poder en una economía global. Creo que este es el proyecto político más interesante del planeta en este momento.
Lo más preocupante de lo que está ocurriendo en Cataluña es que [los nacionalistas] no están resolviendo su visión política antes de luchar por la soberanía. Hay coaliciones de izquierda increíbles con una visión anarcosindicalista para una Cataluña independiente. Y están los neoliberales acérrimos que no quieren pagarle nada al resto de España. Esto me parece épicamente peligroso. Es más realista construir la soberanía desde la base, a partir de una experiencia vivida —el agua, la energía, la comida o la vivienda— que permita construir un proyecto de soberanía nacional liberador, especialmente en el sur de Europa —Grecia, España, Portugal— donde todos saben lo que significa que las finanzas internacionales te arrebaten la soberanía.

PAReS: Luego del huracán María parecería haber un aumento en la capacidad y el interés de la diáspora puertorriqueña en Estados Unidos en incidir en los procesos de ayuda en la emergencia y la reconstrucción. ¿Conoces otros ejemplos en que hayas visto una relación similar?
Naomi Klein: No creo que haya muchos ejemplos de lo que dices en contextos posdesastre. Lo que mencionas es algo nuevo. Creo que el rol de los verdaderos aliados de la diáspora es darles poder a los puertorriqueños, no venir a salvarlos. Creo que mientras más planes puedan hacer, más gente les dará el apoyo que necesiten.
Esta carrera contra el tiempo puede causar mucho miedo. Ellos [los capitalistas] ya tienen un plan y quieren que ustedes lo acepten. Y ustedes no tienen un plan. Alguien dijo hoy [en el encuentro] que la velocidad a la que se desarrollan los movimientos es muy distinta a la que se desarrolla el capitalismo del desastre porque a ellos no les importa un bledo la democracia, y porque son autócratas. Por eso creo que hay que pensar en cómo hacerlo; es como “crear un espacio” para la autodeterminación. No hay que tener el plan completo para decir “exigimos ese espacio”; y las precondiciones para ese espacio deben ser: “no pueden vender todos nuestros recursos” o “no reconocemos la ley PROMESA”, lo que sea. Pero que nadie se crea que esa es la solución o la meta final; es la precondición para comenzar. Creo que hay que articularlo como un derecho; el derecho a la propia determinación de la reconstrucción, la recuperación, la transformación, o como quieran llamarla. Ese derecho ha sido violado por esta especie de venta de liquidación que les ha caído de sopetón. Es muy distinto a decir simplemente “No privaticen la AEE”. Tienen que resistir la privatización para poder transformar porque tienen ese derecho.

*La entrevista fue realizada por Federico Cintrón Moscoso, Gustavo García López, Mariolga Reyes Cruz, Juan Carlos Rivera Ramos y Bernat Tort; transcrita por Damián Irizarry y Luis López; y traducida al español por Aurora Lauzardo.

miércoles, 21 de febrero de 2018

"La justicia que necesita el pueblo" - Carta de Hebe de Bonafini

No sientan que estoy dando una clase, estoy contando cosas que me pasaron en mi vida y cómo traté de enfrentarlas y de cambiarlas, y desde muy chiquitita pelear por lo que yo creía que era justo. La injusticia yo pensaba que nunca me iba a llegar, siempre tenía miedo a algo, pero yo decía cómo me iba a ir tan bien, los chicos no se enferman (uno siempre uno piensa en los hijos, que no les pase nada), no me dan trabajo, se portan bien, nunca tuve p roblemas yo decía. ¿Será que me va a pasar algo grave? Y pasó. La primer cosa que me pasó, que me sacudió, como algo de mucha injusticia, es que un joven, un compañero de mi hijo mayor, que se llamaba Lavalle de apellido, se fue con la gente de Tucumán, co n los compañeros del ERP que estaban en Tucumán, y en la primer batalla lo mataron. Digo batalla porque la verdad fue una encerrona, que mataron a un montón de pibes y lo mataron a él. Inmediatamente de eso empecé a ver la otra parte de la injusticia, cómo los chicos hacían justicia. Entonces viene mi hijo y me dice “Mama, mirá hay que cambiar de casa a algunos pibes porque eran amigos de Pinino y los van a venir a buscar. Hay que armarles una casa. ¿Qué me podés dar vos para armar la casa?”. Y qué sé yo, l e digo, mirá en el fondo vos sabés que tengo mucha ropa, yo la guardo, la plancho, la acomodo. "No mamá" dice, "así hacen los ricos, dan lo que les sobra. Yo quiero que me des algo que te cueste darme". Y digo qué sé yo, no sé que precisas. "No, no, yo pre ciso algo de la cama". Y fue y me sacó el colchón, las frazadas y las sábanas. Y se llevó todo. Y yo me quedé pensando. Y él entonces me dijo “ porque nosotros somos los encargados de todos los compañeros, darles la solidaridad, que es una manera de hacer justicia”. Y yo no entendía demasiado pero bueno, mi marido que se quedó muy enojado, “¿Y vos por qué dejaste que se lo lleve?”. Nada, le digo yo, cuando quise darme cuenta se lo había llevado. Y esas cosas a uno lo van formando. No sabés qué es justicia y qué es injusticia. Cuando lo vas elaborando te das cuenta cómo ellos trabajaban, cómo ellos se acompañaban. No sé si ahora hay tanta capacidad como tenían ellos para ver las cosas. Y después la injusticia cayó de lleno en mi casa. Los chicos crecieron. Es tudiaban, trabajaban, cantaban, iban a la uni. Se enrolaron en una tarea impresionante que es querer hacer la revolución. Estaban convencidos que iban a poder, y eso nació a partir de la injusticia. La injusticia era que había llegado López Rega con mucho poder. Mataba a los pibes en la calle. En la Universidad se había formado algo que eran los pibes más fachos que se llamaba CNU, que mataban en la Universidad como si fuera nada, y nadie los perseguía a ellos, ni nadie les decía nada. Todo se tapaba, todo era un silencio. A partir de esa injusticia, de esa persecución, de esa cosa increíble, es que los chicos nacieron a querer hacer justicia, y la justicia era que el pueblo tuviera lo que le correspondía, que tuviera comida, que en ese momento no tenía, que se pusiera en prisión a los mataban a los jóvenes, hombres y mujeres, que ya te invadían la casa, venían de noche, te metían miedo. Eso lo aprendí después, cuál era la justicia y cuál era la injusticia. Siempre los pueblos nacemos y nos hacemos revolucion arios y combatimos a partir de la injusticia. La justicia es una palabra, como la libertad, después tiene un contenido. Así que fue muy duro para muchas familias, porque en la época de López Rega ya desaparecieron casi 600 pibes. No desaparecieron, los mat aban y los dejaban tirados en la calle para que el pueblo tuviera miedo. Y nadie decía nada. Era todo secreto, que es parte de la injusticia. El silencio es injusticia. Y el grito del pueblo es la justicia. Y bueno, cuando llegó el terror también a mi casa empecé a sentir la injusticia con más profundidad. Me clavaban como cuchillos todo el tiempo en el cuerpo, porque a partir de la desaparición de una persona, o dos, o tres, de tu casa, ves cómo todo el mundo comete la injusticia del silencio, si un vecino que ve y que no quiere decir, del desprecio con que nos trataban los jueces, de la complicidad de los curas de la iglesia que vos ibas creyendo que te iban a dar una mano. (...) A nosotros nos habían hecho creer que había que llevar todo a Naciones Un idas, porque ahí sí había justicia. Que Naciones Unidas iba a encontrar a nuestros hijos. Entonces nosotros empezamos a querer mandar a Naciones Unidas todo. Pero tenías que mandar un certificado que habías hecho el Hábeas Corpus pidiendo por tu hijo. Pero los jueces no te querían dar ese papel, porque ellos decían que no era un almacén, que era un juzgado, que un recibo te los dan en un almacén. Si te enojabas mucho con el juez y lo puteabas o le decías lo que sentías, porque lo que estaba cometiendo el ju ez era un acto de injusticia, te ponían presa. Mucha gente no sabe eso, te ponían presa por reclamar un papelito. Como acto de justicia se nos ocurrió a dos o tres madres robarle al juez el sello y la hojita. Entonces cada madre que presentaba el Hábeas Corpus, como el juez no se lo daba, lo hacíamos nosotros. Fotocopia, sellito y firma del juez. Pero había madres que tenían miedo, decían “no, pero ¿Qué estamos haciendo?” No, les decía yo, no estamos haciendo nada malo. Él no nos lo quiere dar y nosotros fa bricamos algo como de desesperación, para que Naciones Unidas recibiera la denuncia. Y en ese acto de justicia e injusticia nos dimos cuenta que Naciones Unidas tampoco servía para nada. Y la injusticia tiene que ver con la mentira también, tiene que ver con las palabras, cómo se emplean las palabras, y cómo se miente. Muchas veces dicen que con una mentira no pasa nada, no a veces no pasa nada, pero la mayoría de las mentiras hacen asesinatos, porque a nuestros hijos los asesinaron porque todo el mundo de cía que eran terroristas que mataban a la gente, que le iban a sacar la plata a los que tenían. Nada más mentira que eso. Y una sociedad se calló, soportó todo lo que pasaba, porque estaba convencida que nuestros hijos eran terroristas, que nosotras éramos madres de terroristas, sin analizar que nuestros hijos lo que estaban haciendo era salvar a la patria de esos monstruos como López Rega, y los milicos, y los acompañantes, y la policía, y los empresarios, y los Martínez de Hoz, y la iglesia, y los curas. Porque en ese momento los sacerdotes, la mayoría de los sacerdotes, cobraban sueldo de juez de instrucción, usaban zapatos de militares, y muchos de ellos usaban armas. El sacerdote de la cárcel de la nueve, que yo lo conocía porque era el hijo del peluqu ero de mi barrio, que se llamaba Montaña, yo un día le pedí una entrevista para ver si mi hijo no estaba ahí en la cárcel por casualidad o por no sé qué, y cuando llegué tenía la pistola arriba de la mesa. Osea pasaron muchos años, y todos me decían "¿Vos vas a contar eso?" Sí. "¿Y lo vas a contar en La Plata?" Sí ¿Dónde lo voy a contar?. Por eso la palabra, que tiene tanto valor, hay que usarla. Si uno tiene la verdad y sabe que es así, no hay que tener miedo. ¿Qué va a pasar? ¿Quedó bien, no quedó bien? ¿ Es muy guarango, es muy grosero lo que digo? (...) Nosotros muchos años creímos que los hijos iban a volver, muchos años. Recién en el '79, cuando vino la Comisión, nos dimos cuenta que los habían matado a todos. Pero no todas las madres se dieron cuen ta de eso. Una familia de La Plata, el padre de una  familia de La Plata, que no lo voy a nombrar porque es muy conocido, tenía una fortuna en medallas de oro mexicanas, que a partir de algo que ocurrió llevaba todos los lunes no sé cuántas monedas al cuerp o uno del ejército para que lo atendiera Rualdez, para que le abriera el portón. Pasaba uno y en el segundo portón había que dejar no sé cuánto, nunca me dijo cuánto, sé que dejó todo ahí y nunca lo recibió Rualdez. La injusticia tiene muchas caras, a veces muy encubiertas. Cuando te dicen que esperes, que vas a un lugar, y que vas a otro, y que presentas cosas. La mayor injusticia para mí se hizo cuando se armó la CONADEP, porque hacernos otra vez esperar a las madres, hacernos otra vez denunciar a las madres, otra vez llevar todo, si ya estaba todo en los tribunales, si ya teníamos cantidad de denuncias en los tribunales, cantidad en todas partes del mundo, que no había quedado lugar que las madres no mandáramos cartas, denuncias, papeles, Hábeas Corpu s, fotografías y de todo. Y resulta que te hacen esperar, hay que esperar. Se abre la CONADEP, toda la gente estaba enloquecida. Creían que te iban a encontrar el hijo. Y las madres dijeron no vamos a ir a la CONADEP. No vamos a llevar nada, ya está todo e n todos lados. ¿Por qué tenemos que hacer otra vez cola para denunciar, cola para llevar, otra vez la esperanza de recuperarlo? Porque es muy duro. Algunas somos más incrédulas, más fuertes, más locas o como quieran decir, y entonces vos no creés, decís no , a mí no me van a engañar, yo no voy a ir. Pero hay madres que sí, y tenían una esperanza con la CONADEP que era impresionante. Encima les mentían cuando iban. Les decían cosas que no eran verdad. Por eso cuando se habla "ay qué injusticia" de cosas que s on simples, hay que llamarles de otro nombre. Porque la injusticia es esa del engaño de la vida y la muerte, el engaño de que va a volver y no vuelve, de que lo esperés, que va a venir, y no está. De que está en tal cárcel y no está. Por más que condenen a los militares y hagamos 200 mil juicios nunca va a haber justicia, porque es muy grande y muy horrible lo que pasó, y las torturas que le hicieron a nuestros hijos fueron muy espantosas, y destrozaron nuestras casas, nuestros hogares, nuestras familias, n uestros maridos y los hijos que nos quedaron. No éramos más una familia, no existió nuestra familia, la desaparición fue de todos: los hijos porque no los vimos más y las familias porque no fueron más las mismas. Entonces para mí los juicios, nada, yo te d igo la verdad, me parece bien que vayan presos, pero nunca fui a un juicio, porque no me bancaría estar adelante de alguien que sé que mató sin reventarle la cabeza a trompadas. No puedo, es más fuerte que yo. Y no es que soy mala ni que soy violenta, no, es demasiada la bronca que se acumula. Entonces la injusticia tiene que ver con muchísimos hechos, tiene que ver con la mentira, tiene que ver con la complicidad. No es solo una palabra. Vos pensá que los capellanes del ejército tenían un poder impresionan te: son los que bendecían a los que tiraba a nuestros hijos vivos al río y al mar, que tiró a las madres también, a tres de nuestras compañeras. Las tiraron vivas al río. Y después qué, vos a un tipo de esos lo metés en la cárcel, y decís "bueno ya está, a hora se hizo justicia". Está bien que vayan presos, pero no se hizo justicia. Apenitas una pena. Ahora los quieren devolver a sus casas porque son viejitos, hay que traerlos a la casa. Me dicen "¿Vos vas a decir algo?" No, porque los van a traer igual. No me voy a gastar en decir una sola palabra. Los van a traer porque ya están algunos, unos cuantos, más de los que nos dicen. Por eso compañeros no hay que dejar pasar nada en la vida. No hay que dejar pasar nada de lo que pasa ahora. Le tenemos que hacer p agar caro a Macri lo que está haciendo, porque no es una dictadura pero casi casi. No me digan que no hay que hacerle nada porque esto es democrático, es otra mentira y es otra injusticia creer que este gobierno es democrático. Que fue elegido por la volun tad del pueblo es una cosa, pero que es democrático es otra. Y otra vez la mentira, y otra vez el valor de la palabra. ¿Hasta dónde lo vamos a llevar al valor de la palabra? (...) La justicia, compañeros, no es meter a un hijo de buena madre en la cá rcel. Eso es una pequeña reparación. Ni hablemos cuando nos quisieron reparar con plata, las madres rechazamos todo lo que sea pagar por la vida de los hijos, ni locas. Este pueblo todavía les debe a nuestros hijos un reconocimiento como el de Néstor. No u na plaquita, no una baldosa en el piso. A todos por igual, reconocerlos como hombres y mujeres capaces de dar lo mejor que tenían, que era su vida, su juventud, su historia, su familia, sus hijitos. Un revolucionario nunca es terrorista. Es un hombre que a ma a su pueblo, que da su vida por su pueblo. ¿Cómo podemos decir que es terrorista? Terroristas son ellos. Son los que te matan de hambre, ahí es el terrorismo. 'Hijo de puta' no es una mala palabra, la mala palabra es 'hambre'. Entonces todo eso tiene qu e ver con confundir las palabras, el valor de las palabras, y con saber qué es, dónde está la justicia, o la pequeña partecita de justicia. La justicia tiene que ser algo que nos haga feliz. Y a mí no me hace feliz que los milicos vayan presos. Yo siento q ue hay una pequeña reparación para mostrarles a ellos que también pueden ir presos, pero no van presos, ni los torturan, ni les pegan. Van a lugares privilegiados, llenos de comida, con todas las ventajas de lo que pidan. Yo no quiero que se mueran, quiero que vivan, para que sufran, y para que vean cómo, a pesar de todo y contra todo, las Madres los vencimos, las Madres les ganamos, porque no dejamos que mueran nuestros hijos, y ese es un acto de justicia. Nuestros hijos no van a morir nunca, porque ya hay miles de pibes que levantan sus banderas. Eso es un acto de justicia. Así que, compañeros, gracias por haber venido, y bueno otro día por ahí les cuento más cosas.

lunes, 12 de febrero de 2018

Desempolvando la Doctrina de Seguridad Nacional

(Diario Contexto) El ministro de Defensa, Oscar Aguad, anunció la creación de una Fuerza de Despliegue Rápido que actuaría en todo el país. El diputado Guillermo Carmona criticó el involucramiento de las Fuerzas Armadas en temas de Seguridad Interior. Con la excusa del “combate al narcotráfico y al terrorismo” y con la supuesta “la amenaza mapuche” como el nuevo “enemigo interno”, intentan consolidar el modelo represivo del gobierno de Macri.El ministro de Defensa, Oscar Aguad, anunció la creación de una Fuerza de Despliegue Rápido conformada por miembros de las Tres Armas (Ejército, Marina y Fuerza Aérea). El ministro aseguró que el fin de este nuevo grupo sería “prestar apoyo” a las Fuerzas de Seguridad en “combate al narcotráfico y al terrorismo”. Algunos medios aseguraron que también sería utilizado para combatir “la amenaza mapuche”.
Según afirmó el diario Infobae, las Fuerza de Despliegue Rápido tendría entre sus funciones combatir “el avance de grupos violentos mapuches extremistas”. Luego, en el mismo artículo se señaló que “desde las Fuerzas Armadas ven que hace falta una mayor presencia militar para cuidar los recursos naturales. Una alerta que se observó el año pasado fueron los ataques de vandalismo del grupo RAM en la zona de Vaca Muerta”.
En declaraciones a Radio Mitre, el ministro Aguad sostuvo que “la creación de una Fuerza de Despliegue Rápido, que estará conformada por las Tres Armas y tiene, entre otras, la misión de tener un apoyo logístico sobre la seguridad del país, sobre todo en materia de lucha contra el narcotráfico y el terrorismo”.
Un punto clave, que el ministro Aguad trató ignorar o minimizar es que las Ley de Seguridad Interior y la Ley de Defensa prohíben la participación de las Fuerzas Armadas en temas de Seguridad Interior. Ambas normativas fueron creadas tras la recuperación de la democracia y tenían como fin evitar que se repitan los terribles actos del Terrorismo de Estado.
El involucramiento de las Fuerzas Armadas en temas de Seguridad Interna responde a explicito pedido que, hace ya varios años, Estados Unidos le hace a Argentina. Sin embargo, el gobierno norteamericano no aplica para sí lo que le pidió a los sucesivos gobiernos argentinos y que hasta ahora había sido rechazado. En Estados Unidos, Defensa y Seguridad tiene sus campos bien divididos y no se mezclan. Pero al gobierno Mauricio Macri eso parece no importarle.
En diálogo con Contexto, Guillermo Carmona, diputado nacional por el Frente para la Victoria señaló: “Hace un tiempo vengo advirtiendo que estamos ante el peligroso regreso a la Doctrina de Seguridad Nacional. Vimos cómo Macri autorizó el derribo de aviones, mediante un decreto que establecía una situación de emergencia en seguridad. Vimos cómo el gobierno avanzó en capacitación a las Fuerzas Armadas en acciones directamente vinculadas con la Seguridad Interior. Desde el Congreso hemos advertido y rechazado varios de los ejercicios militares que se proponían de parte del Poder Ejecutivo, en virtud de que involucraban a las Fuerzas Armadas en capacitaciones que tenían por objeto la lucha contra el terrorismo, contra el narcotráfico y contra el contrabando. Todas problemáticas propias de la seguridad interior”.
Carmona también afirmó que “en esa línea de políticas, alineadas con la Doctrina de Seguridad Nacional, aparece ahora esta iniciativa, que es absolutamente ilegal por ser contraria a la Ley de Seguridad Interior y a la Ley de Defensa”.
“Esta situación tiene una clarísima relación con las políticas de seguridad que promueve Estados Unidos en el mundo, en especial en América Latina. No resulta llamativo que el ministro de Defensa, Oscar Aguad, anuncie esto a pocos días de haber pasado por Argentina el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson”, sostuvo.
El legislador aseguró: “Hemos visto los efectos nefastos que generaron esas políticas en países como México y Colombia. El involucramiento de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico ha generado en esos países una enorme corrupción y una escalada permanente de la violencia y la inseguridad”.
“La preparación de las Fuerzas Armadas implica funciones muy distintas a las de las Fuerzas de Seguridad. Una vez que se militariza la Seguridad Interior, lo represivo predomina sobre lo preventivo”, explicó.
Carmona aseguró que “desde el Congreso vamos a plantear la ilegalidad de esta medida y vamos a denunciar que Argentina está incursionando en prácticas que ya vivimos en la década del ‘70 y que derivaron en el Terrorismo de Estado”.
Por último, el diputado destacó que “una condición necesaria para toda Doctrina de Seguridad Nacional es la creación del ‘enemigo interno’. En los años ’70 era ‘el fantasma del comunismo’, en el siglo XXI ‘el fantasma de la amenaza mapuche’. Nadie, con un poco de sensatez, puede aceptar que se trate de una amenaza real. La estigmatización de los mapuches es terrible y la imputación de que entre ellos hay algunos grupos terroristas es totalmente falaz, fantasiosa y tiene una clara carga xenófoba”.